Vinificación del vino blanco

Publicado en por Angelito


Los vinos blancos finos se elaboran mediante la fermentación del jugo de uvas blancas de calidad. Se aclara esto porque existen binos blancos elaborados con uva de color (vinos escurridos), que son de inferior calidad aunque, en Francia, se fabrican champagnes con el jugo de uvas tintas que le confieren un bouquet llamado "blanc de noires".

Los vinos blancos no deben sufrir la maceración de las partes sólidas (hollejo, semilla y escobajo), porque podrían transferirle su aspereza característica. Por eso las uvas se prensan muy suavemente con maquinaria especial, evitando todo contacto con metal que no sea acero inoxidable, para no incorporar hierro, cobre, bronce, o cualquier otro tipo de metal que aún disuelto en pequeñas cantidades pueda llegar a ser fatal. La fermentación se realiza con el jugo, y debe ser manejado con cuidados extremos en la temperatura (siempre baja no mayor a 18 º a 20º C), con sulfitado justo en ausencia de oxígeno para evitar las oxidaciones que amarillean el vino y le dan gustos desagradables. Por la baja temperatura, el mosto fermenta lentamente, necesitando entre 10 y 15 días para que el azúcar transforme en alcohol y en anhídrido carbónico.

El análisis del vino terminado se hace inmediatamente, para terminar las correcciónes a realizar, especialmente el nivel de anhídrido sulfuroso, ya que su tenor muy bajo de este deja desprotegido al vino, tanto bológica como químicamente.

Como el vino blanco no sufre fermentación malolática que le bajaría la acidez una vez terminada la misma ya está en condiciones de ser clarificado y filtrado para descansar en tanques de acero inoxidable o en piletas epoxipadas en general no más de un año. Los vinos blancos deben ser frescos, jóvenes y frutados. Salvo los vinos blancos especiales que requieren añejamiento especial, los secos de mesa deben ser muy jóvenes y permitirle al degustados identificar la variedad de uva con que fue elaborado, no debe perder la reminiscencia de la fruta, ya sea por manipuleos excesivos, oxidación o vejez. Una vez enbotellado, deben descansar en estiba no más de seis meses, en lugar fresco para que mediante los procesos de oxidoreducción, llevados a cabo en un ámbito carente de oxígeno desarrollen el bouquet característico. Los vinos blancos, deben tener una acidez más pronunciada que los tintos, no deben ser muy alcohólicos (al rededor de los 12 grados), y con un perfume desarrollado que los distinga uno del otro con solo acercar la copa a la nariz.
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Etiquetado en Enología

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